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Examenes escolares. Como afrontar el final de curso

Llegó lo inevitable, la época de examenes escolares, la recta final tras un largo viaje lleno de proyectos, exposiciones, deberes, juegos, actividades y grandes esfuerzos. Nosotros/as, como familia, profesorado y profesionales, nos sentimos impacientes y a la vez responsables del resultado.

De este modo, es importante que entendamos nuestro papel dentro de su proceso de enseñanza-aprendizaje, sintiéndonos un recurso y un apoyo durante su desarrollo. Sin embargo, en ocasiones sentimos que nos faltan herramientas, conocimientos y aptitudes para potenciar nuestro impacto, lo que nos genera impotencia e inseguridad, llegando incluso a causarnos ansiedad.

 

Autor del artículo: Sara Santander Trigo, equipo pedagógica de Futuros Talentos

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10 consejos a llevar a cabo durante los examenes escolares

 

Desde Futuros Talentos queremos aportar nuestro granito de arena a esta situación; es por eso que os aconsejamos seguir estas 10 pautas clave en época de examenes escolares:

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Ambiente positivo durante los examenes escolares

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Se deben evitar los mensajes negativos (“¡Deja de vaguear!”, “¡Así no vas a conseguirlo nunca!”,…). El Efecto Pigmalión es la influencia que tenemos sobre su rendimiento: nuestras expectativas, creencias e ideas sobre las posibilidades que tienen afectan a las mismas. Este efecto no se basa tan sólo en el tiempo invertido para mejorar su rendimiento (si confiamos en sus posibilidades nuestra exigencia será mayor), sino al mensaje que transmitimos a diario. Por ello debemos potenciar la seguridad y confianza es sus posibilidades, favoreciendo una responsabilidad ante sus resultados académicos y una actitud positiva ante los mismos.

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Respetamos el descanso

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Es importante saber que el nivel de concentración ante el estudio no es estable, por eso es necesario potenciar la autorregulación y favorecer el descanso durante intervalos de tiempo adecuados para cada edad. Cada uno/a tiene su propio ritmo y estilo de aprendizaje, por lo que debemos potenciar el autoconocimiento y, a través del mismo, controlar la atención y evitar la fatiga.

Se recomienda descansar de 5 a 15 minutos por cada 40 o 50 minutos de estudio, dependiendo del nivel de concentración, aumentando de un modo progresivo el tiempo de estudio y disminuyendo el de descanso al mismo tiempo, sin sobrepasar los límites. Durante este descanso es importante que no se realicen actividades lúdicas, sino que se dedique a refrescarse, tomar aire y oxigenarse,  es decir, una relajación muscular y mental, evitando la estimulación. Los hábitos de sueño también deben controlarse, ya que durante el mismo se consolidan los aprendizajes adquiridos durante el día. Las rutinas (baño, pijama, lavarse los dientes, peinarse, ir al baño, leer un cuento, etc.) ayudan a la conciliación del sueño.

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¡El lugar de estudio es importante!

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Deben buscar un espacio fijo, conocido, con disponibilidad en las horas de estudio en la medida de lo posible; esto se debe a que la costumbre del estudiante al ver el mismo lugar genera una despreocupación y desatención al ambiente, lo que le permite centrarse en lo importante.

Debe estar bien iluminado, lo cual no quiere decir tener un exceso de iluminación, ya que si es muy potente genera fatiga y dolores de cabeza. El ambiente ideal es una luz natural apoyada por otra directa. Además debemos asegurarnos que la ventilación es adecuada, permitiendo al cerebro su rendimiento a potencia máxima, nada de ventanas cerradas durante todo el tiempo de estudio. Podemos alternar su ventilación en el caso de una temperatura extrema (frío-calor), siendo la adecuada entre 20-24º C.

Otro aspecto a tener en cuenta es la disponibilidad del material, sacando con antelación el material a utilizar para evitar distracciones. Por último, para potenciar su concentración debemos evitar los estímulos externos que distraigan su atención, como ruidos, fotos, juguetes (el orden es importante para la concentración) o ventanas que den al parque o a lugares concurridos.

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¿Por qué estudio?

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Si no sabe el objetivo de su tiempo de estudio es muy complicado que su rendimiento y motivación sean los deseados, sobre todo de forma autónoma. Debemos buscar una motivación, interés, vocación y explicación ante este esfuerzo que les permita continuar con sus objetivos a corto plazo, visualizando los objetivos a largo plazo y siendo conscientes de la importancia de su proceso de aprendizaje. ¡Todo sirve para algo!

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El estudio se planifica

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Cometemos un error si se pone a estudiar sin saber lo que debe lograr y qué pasos va a seguir. La neurociencia nos ha permitido saber que la atención no es lineal. En cuarenta minutos de estudio el nivel de atención varía: al inicio es alta, en su mitad es muy alta y al finalizar va disminuyendo debido al cansancio y fatiga. Por este motivo se debe empezar con una tarea de dificultad media, continuar con otra de dificultad alta y dejar las de dificultad baja para el final, asegurándonos así de que nuestro rendimiento se potencie en las tareas de mayor dificultad. Esta planificación es fundamental desde el inicio del tiempo de estudio, y se debe anotar para fijar los objetivos y evaluar su consecución.

Otro aspecto a resaltar en la planificación es la creación de un horario de estudio personalizado, adaptado y realista, que tenga en cuenta los descansos y los periodos críticos de evaluación y que permita al alumno planificarse con antelación los periodos más intensos (entregas, examenes escolares, proyectos,…). Es necesario respetarlo y potenciar la autorregulación, controlando su cumplimiento de un modo directo al inicio (control del tiempo y los objetivos acordados) y continuando al estilo indirecto de un modo progresivo (preguntando cómo ha ido el estudio o si necesita ayuda).

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¿Y las herramientas?

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Claro que hay, desde el clásico resumen hasta la exposición oral del tema o la representación teatral. Aquí se debe potenciar la creatividad, la memorización, la comprensión del contenido (desde la prelectura hasta la lectura comprensiva) y su capacidad para aplicarlo al entorno. Tras esa lectura comprensiva es importante subrayar las ideas principales (palabras clave), resumir el texto y, tras su comprensión, utilizar los esquemas, mapas conceptuales, exposiciones del tema (la grabación de estas exposiciones para su autoevaluación resulta muy efectiva), simulacros de examen etc. Dependiendo de la edad y dificultad del estudio, se usarán más o menos técnicas. ¡No dudes en apuntarle a nuestra extraescolar!

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La ansiedad en examenes escolares, nuestra mejor amiga o peor enemiga

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Puede anular o potenciar nuestra respuesta dependiendo del nivel que presente y el control que tengamos sobre ella. Por eso es importante conocer técnicas de relajación que potencian la autorregulación. Una de las técnicas más efectivas y sencillas es la de la respiración abdominal: una mano sobre el pecho y otra en el vientre, se inhala por la nariz moviendo hacia el exterior la segunda mano, se retiene unos segundos y se espira por la boca quedándose sin aire otros segundos sin comenzar de nuevo. El deporte, la alimentación saludable y unos buenos hábitos de sueño serán otros aspectos fundamentales para controlarla.

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Examenes escolares. Lo importante es aprender

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Debemos transmitirles la importancia del aprendizaje, siendo este prioritario a los resultados académicos: un 6 no es un “Bien”, es un feedback sobre el nivel de adquisición de los objetivos educativos, lo que implica que hay competencias que no han sido adquiridas y que son fundamentales para la integración de competencias futuras. Es por ello que debemos centrar el foco en esas carencias pero de un modo constructivo: tras alegrarse de los aprendizajes adquiridos y reforzar su esfuerzo debemos analizar las carencias y reforzar esos aprendizajes a través de juegos o actividades, sin sobrecargar su tiempo y favoreciendo una cultura del esfuerzo y la autorregulación.

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¡Valora y potencia!

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Debemos potenciar su esfuerzo, pero antes debemos valorar cada paso con mensajes positivos (“¡Bien hecho!”, “¡Te lo mereces!”…) y actitudes positivas (choque de manos, abrazos, besos,…), evitando los premios y castigos materiales sin relación con la situación. Si les quieren premiar, pueden hacerlo, sin embargo es importante hacerlo después del esfuerzo y con relación al mismo.

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¡Ya tenemos las notas! ¿Se terminó?

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Por supuesto que no, tenemos que ser exigentes y trasmitirlo: siempre se puede mejorar, pero esto no es así si no somos conscientes de nuestros fallos. Por eso es importante que se autoevalúen y reflexionen sobre posibles alternativas o cambios que permitan solucionar las dificultades encontradas.

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Aunque parecen consejos evidentes y sencillos, se necesita tiempo para interiorizarlos y realizar estas pautas de forma automática y autónoma, por lo que debemos potenciar el proceso. Al principio pueden presentar dificultad, pero merece la pena continuar y ser constante en estas pautas para no perder ni un minuto.

Desde Futuros Talentos esperamos que el articulo examenes escolares les sea de utilidad y estamos a su disposición para cualquier consulta ¡Juntos somos un equipo genial!

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